Hay días en los que estás triste y sabes por qué. Algo ha pasado, alguien te ha decepcionado, estás atravesando una pérdida o simplemente necesitas parar. Y piensas: «Ya se me pasará».
¿Qué ocurre cuando la tristeza no se pasa?
Sigues con tu vida. Trabajas, cuidas de los demás, haces lo que tienes que hacer. Desde fuera parece que todo está bien, pero tú sabes que algo ha cambiado. Ya no disfrutas igual, todo cuesta más y hasta aquello que antes te hacía ilusión empieza a darte un poco igual.
Y quizá lo más difícil es no saber explicar qué te pasa.
«No tengo motivos para estar así.»
«Mi vida está bien.»
«Hay gente que está peor.»
Así que sigues. Porque siempre has sabido seguir.
Pero quizá llevas demasiado tiempo siendo fuerte, solucionando, cuidando y dejando para después lo que tú necesitas.
Y quizá esa tristeza no ha venido para que la escondas, sino para que la escuches.
Porque a veces detrás de ella hay un cansancio que llevas demasiado tiempo ignorando, algo que no has podido elaborar, una necesidad que nunca te has permitido reconocer o una parte de ti que lleva tiempo pidiendo atención.
Tristeza o depresión: la pregunta que importa
Tal vez la pregunta no sea «¿cómo hago para dejar de estar triste?», sino:
«¿Qué me está pasando que llevo tanto tiempo sintiéndome así?»
Y quizá no necesites esperar a estar peor para empezar a escucharlo.
Si te sientes identificado/a, o piensas que detrás de esa tristeza que no se va puede haber una depresión, podemos ayudarte: en la clínica trabajamos el tratamiento de la depresión en Valladolid, de forma presencial u online.



