Te metes en la cama, apagas la luz y, justo cuando todo debería quedarse en silencio, empieza tu cabeza.
Repasas lo que has dicho durante el día, imaginas lo que podría pasar mañana, recuerdas aquella conversación y vuelves una y otra vez a la misma pregunta: «¿Y si…?»
Intentas dejar de pensar, pero no puedes. Y cuanto más intentas encontrar una respuesta, más preguntas aparecen.
Y entonces la mente se cansa, pero no se detiene. En psicología lo llamamos rumiación: darle vueltas una y otra vez a los mismos pensamientos sin llegar a ninguna parte.
Además, curiosamente, suele quedarse enganchada precisamente a aquello que salió mal: esa conversación, ese error, ese comentario, aquello que podría pasar. Podemos tener un día estupendo y terminar pensando justo en lo que no salió como esperábamos.
¿Qué hay debajo de todo ese pensamiento?
Ansiedad. Miedo. Miedo a equivocarnos, a perder el control, a que algo salga mal, a no ser suficientes, a que alguien se enfade o a que ocurra algo que no podamos manejar. En definitiva, ruido.
Quizá necesites empezar a escuchar qué hay debajo de todo ese ruido.
Una pregunta para cuando no puedas dejar de pensar
La próxima vez que tu mente vuelva a darle vueltas a lo mismo, en lugar de preguntarte solamente «¿cómo hago para dejar de pensar?», prueba a preguntarte:
¿Qué es lo que realmente me da miedo de todo esto, que me produce tanta ansiedad?
Si te sientes identificado/a con ese miedo, esa ansiedad y ese ruido mental, podemos ayudarte: en la clínica trabajamos el tratamiento de la ansiedad en Valladolid, de forma presencial u online.



