Pedagogía
Cada persona tiene una forma diferente de aprender, sentir, relacionarse y desenvolverse en el mundo. Comprender cómo funciona cada niño o adolescente permite ofrecerle los apoyos que realmente necesita.
Trabajamos desde la evaluación del neurodesarrollo hasta la intervención y la coordinación con el entorno escolar.
¿Reconoces a tu hijo/a en estas situaciones?
Dificultad para mantener la atención, olvidos frecuentes, impulsividad, problemas para organizarse, empezar o terminar tareas, o la sensación de necesitar mucho esfuerzo para hacer cosas que a otros les resultan sencillas.
En niños y adolescentes puede manifestarse también como dificultades escolares, desorganización, inquietud o problemas para gestionar las emociones.
Realizamos una valoración individualizada para comprender cómo se manifiestan las dificultades de atención y de funciones ejecutivas. A partir de ahí trabajamos estrategias de organización, planificación, regulación emocional y autonomía, implicando a la familia y al entorno escolar cuando es necesario.
¿Reconoces a tu hijo/a en estas situaciones?
Dificultades en la comunicación y en las relaciones sociales, necesidad de rutinas, malestar ante determinados cambios, intereses muy intensos o particulares, sensibilidad sensorial o dificultad para comprender algunas situaciones sociales.
Cada persona con TEA es diferente y necesita una mirada individualizada.
Partimos de las características y necesidades de cada persona, favoreciendo la comunicación, la autonomía, la regulación emocional y las habilidades sociales. También orientamos a la familia y, cuando es necesario, coordinamos pautas con el entorno educativo.
¿Reconoces a tu hijo/a en estas situaciones?
Un niño puede aprender muy rápido y, al mismo tiempo, sentirse desmotivado en el colegio, aburrirse con facilidad, necesitar retos diferentes o presentar una gran intensidad emocional.
Las altas capacidades no se reducen únicamente a tener un CI elevado: es importante comprender el perfil completo y sus necesidades.
Realizamos una evaluación individualizada de sus capacidades y de su perfil cognitivo, emocional y de aprendizaje. A partir de los resultados orientamos a la familia y al centro educativo para favorecer su desarrollo, su motivación y su bienestar, evitando tanto la sobreexigencia como la falta de estimulación.
¿Reconoces a tu hijo/a en estas situaciones?
Puede existir un ritmo de aprendizaje diferente, dificultades para adquirir determinados conocimientos, resolver situaciones cotidianas, comunicarse o desarrollar autonomía.
Cada persona presenta unas capacidades y unas necesidades diferentes.
Valoramos de forma individualizada sus capacidades cognitivas, adaptativas, comunicativas y de aprendizaje para conocer sus fortalezas y necesidades. Diseñamos estrategias que favorezcan su autonomía, su aprendizaje y su participación en los diferentes contextos de su vida, acompañando también a la familia.